
Pese a que el día es gris, frío y desapacible, ella se siente en las nubes, en un mundo diferente,
en un rincón inhóspito de algún lejano lugar, donde los problemas no existen, donde la calidez es capaz de inundar el corazón, haciéndolo latir a un ritmo desorbitado y descontrolado. Pero con una fuerza increíble.
Hoy, ha creído caminar descalza sobre la arena de esa playa desierta con la que tanto ha soñado. La brisa ha acariciado sus mejillas y despeinado su pelo como nunca.
Y una profunda calidez, la ha embriagado por completo, haciéndola sentir como jamás se había sentido.
La luna esta noche, será la más hermosa que verán sus ojos. Las estrellas, bailarán al son del mar, y el murmullo de las olas, será la melodía más maravillosa que endulzará sus oídos.
De vez en cuando se pellizca, para saber que está ahí, que es real. Que todo lo que siente no es una fantasía, un sueño creado por su mente, para evadirse de una rutina cotidiana, insulsa y sin esperanza, que poco a poco la asfixia, le ahoga.
Cuando se da cuenta que no es así, respira profundamente y sus pulmones, se llenan de aromas sutiles que le recuerdan una hermosa primavera, sus flores, sus sonidos, sus colores intensos y tan llenos de vida. Se llena de ese aroma indescriptible que sólo emana el amor.
Ese amor que lo cambia todo, de una manera inefable, admirable.
Ese amor capaz de subirte hasta lo más alto, en décimas de segundos sin temor a nada,
sin dudas, sin preguntas. Con la más absoluta confianza, de que hoy, será un día maravilloso, pero mañana, lo será todavía más.
Ese amor que sólo aparece una vez en tu vida, para no marcharse jamás.
-Melancolía-







